
Y miro como todo da vueltas sobre mí,
corro contra el destino para alcanzarlo y quemarlo,
no existe límite para lo que fue y será
entonces mi voz vuelve a temblar.
Cada día se apila sobre el anterior
mientras la tormenta barre las cenizas,
nada pasa y nada cambia
solo un sordo resoplido que no pienso escuchar.
La última vez que estuve ahí
fui varando hasta estallar
y no caí aunque resbalé,
mis ojos son fuertes para verte en calma.
El miedo de volver a morir
es ajeno a lo que me rodea,
ya te tuve en tu emoción
de esos días sin saber que hacer.
Quiero escuchar tu oscuro silbido
chapoteando sobre lo que vendrá
torciendo el brazo de mi ángel
para saber que, de ahora en adelante, seremos inmortales…
Mis papeles arden, la tinta se derrama,
paso el trago que me da el eterno vigía,
(de pan y agua se alimentan los quemados)
voy, vengo y nunca me voy a romper…
…hasta volver a ser inmortal.