Archivo de Febrero 2007

Rosario, dinamitera

Febrero 21, 2007

Un poema de Miguel Hernández dedicado a Rosario Sánchez Mora, miliciana del Frente Republicano en la Guerra Civil Española donde fabricaba y manipulaba bombas de mano caseras. Una señora muy rocker que todavía vive en su departamento de Madrid…

Rosario, dinamitera

Rosario, dinamitera,
sobre tu mano bonita
celaba la dinamita
sus atributos de fiera.
Nadie al mirarla creyera
que había en su corazón
una desesperación,
de cristales, de metralla
ansiosa de una batalla,
sedienta de una explosión.

Era tu mano derecha,
capaz de fundir leones,
la flor de las municiones
y el anhelo de la mecha.
Rosario, buena cosecha,
alta como un campanario
sembrabas al adversario
de dinamita furiosa
y era tu mano una rosa
enfurecida, Rosario.

Buitrago ha sido testigo
de la condición de rayo
de las hazañas que callo
y de la mano que digo.
¡Bien conoció el enemigo
la mano de esta doncella,
que hoy no es mano porque de ella,
que ni un solo dedo agita,
se prendó la dinamita
y la convirtió en estrella!

Rosario, dinamitera,
puedes ser varón y eres
la nata de las mujeres,
la espuma de la trinchera.
Digna como una bandera
de triunfos y resplandores,
dinamiteros pastores,
vedla agitando su aliento
y dad las bombas al viento
del alma de los traidores.

Miguel Hernández, hacia 1937

Lectura del día

Febrero 16, 2007


“Rosa Luxemburgo escribió a mediados de 1917 desde la cárcel: “Ayer estuve pensando: que extraño es que viva en una constante embriaguez de alegría, sin tener por cierto ningún motivo. Ahora, por ejemplo, estoy en una celda oscura, recostada en un colchón duro como piedra y alrededor mío, en la prisión, reina el constante silencio de los cementerios. Me parece estar ya en mi tumba. Desde el ventanuco se refleja en el techo la luz del farol del frente de la cárcel, que queda encendido toda la noche. De tiempo en tiempo se oye el lejano tableteo de un tren que pasa o, bien cerca, debajo de la ventan, el carraspeo del guardia que en sus pesadas botas hace un par de pasos para mover las piernas. La arena cruje con tanta desesperanza bajo esos pasos que expresan, en la noche negra y húmeda, todo el vacío y la impotencia del destino. Y yo estoy aquí envuelta varias veces por ese manto negro de las sombras, el hastío y la esclavitud del invierno, y mi corazón palpita en una incomprensible y desconocida alegría interior como si estuviese caminando por un prado en flor bajo el sol resplandeciente. Y sonrío en la oscuridad de la vida como si supiera algún secreto mágico que desmienta toda la maldad y la tristeza y la convierta en luz y felicidad”.

(…) Y el deber permanente de no dejar a verdugos ni a militares la última palabra.”

Osvaldo Bayer, de “Ante la tumba de Elisabeth Käsemann” del libro “Exilio”.

bornslippy

Febrero 5, 2007


“Elige la vida. Elige un empleo. Elige una carrera. Elige una familia. Elige un televisor grande que te cagas. Elige lavadoras, coches, equipos de compact disc y abrelatas eléctricos. Elige buena salud, colesterol bajo y seguro dental. Elige hipoteca a interés fijo. Elige un piso piloto. Elige a tus amigos. Elige ropa deportiva y maletas a juego. Elige pagar a plazos un traje de marca en una amplia gama de putos tejidos. Elige bricolaje y preguntarte quién coño eres los domingos por la mañana. Elige sentarte en el sofá a ver teleconcursos que embotan la mente y aplastan el espíritu mientras llenas tu boca de puta comida basura. Elige pudrirte de viejo cagándote y meándote encima en un asilo miserable, siendo una carga para los niñatos egoístas y hechos polvo que has engendrado para reemplazarte. Elige tu futuro. Elige la vida… ¿pero por qué iba yo a querer hacer algo así? Yo elegí no elegir la vida: elegí otra cosa. ¿Y las razones? No hay razones. ¿Quién necesita razones cuando tienes heroína?”