A partir del affaire de los 178 mil pesos de “Miranda!”, en estos días apareció la respuesta oficial a través de Raúl Ortíz, Secretario General de la Gobernación.
Ortiz, justificó el pago de esos 178 mil pesos a “Miranda!” a partir de la masiva convocatoria de público en la tarde del martes 25 de mayo, cuando alrededor de 12 mil personas se acercaron a ver el espectáculo que los músicos brindaron.
¿Con qué lógica el funcionario señala que ese elevadísimo cachet de 178 mil pesos “se pagó sin inconvenientes” con la cantidad de gente que concurrió? ¿Acaso el fin justifica los medios? Esa misma lógica, entonces, permitiría pagar sobreprecios en cualquier licitación del Estado porque “son obras para la gente”.
Nadie puede criticar que se haya elegido convocar a “Miranda!” para brindar ese espectáculo. Son gustos, y, por más que suene a perogrullada, sobre gustos no hay nada escrito. Nadie puede arrogarse señalar que “Miranda!” no era la elección correcta porque no representa determinados patrones culturales. Es necio pensar así. Son artistas populares, el Bicentenario debía ser una fiesta popular y así lo demostró la convocatoria. Decir que “Miranda!” no representa “el espíritu de la celebración” o que “no es cultura”, es entrar en el eterno círculo vicioso que ha transformado a muchos de los “nichos” culturales provinciales en eso: nichos, ghettos, lugares donde sólo acceden unos pocos cual oligarquía culturosa.
Lo que sí causa preocupación es el desembolso monetario, y en el contexto en que fue realizado. “Miranda!” no vale 178 mil pesos, y eso lo sabe el secretario Ortiz y lo sabe cualquiera que medianamente esté empapado de determinadas cuestiones que tengan que ver con la producción de espectáculos. No hace falta hacer demasiadas consultas para saber que ese monto es una exageración, y aquí no estamos hablando de méritos artísticos. Sólo quienes estuvieron a cargo de la organización del espectáculo del Anfiteatro saben por qué aceptaron pagar esa suma. Eso es todo lo contrario a una política cultural seria.
Pero lo que más indigna, es que el secretario Ortiz se anime a descalificar las críticas sin siquiera mirar hacia adentro y hacer un mínimo “mea culpa” sobre el estado de las cosas en lo que respecta a la política cultural de su Gobierno.
Es una obligación del Estado ofrecer medios para la difusión y fomento de la cultura local, y este Gobierno pampeano falla en numerosos puntos. Por ejemplo, la ley que creó el Fondo Editorial Pampeano contiene un artículo que señala que “cada edición tendrá una tirada mínima de 1.500 ejemplares”. Pero eso no se puede cumplir porque se aducen “restricciones presupuestarias”. Restricciones que, evidentemente, no hubo para la contratación de “Miranda!”.
En el desfile de las provincias durante los festejos centrales del Bicentenario en Buenos Aires, la delegación pampeana no pudo participar porque todo lo que se preparó giraba alrededor de los caballos. Un inoportuno virus equino apareció por esos días, y la falta de un “plan b” dio por tierra con todo lo previsto. Todo se hizo apresuradamente y sin tiempo, y esas fueron las consecuencias. Nada de esto se dijo desde las autoridades, pero sí dijeron que el show de “Miranda!” fue un “broche de oro”.
En los actos centrales por la celebración del Bicentenario en la provincia, que se hicieron en Santa Rosa, no hubo más que discursos y el desfile cívico-militar en la avenida Spinetto. Los santarroseños concurrieron gran número, ¿no era una buena oportunidad para dar a conocer un montón de expresiones culturales regionales además del desfile de instituciones públicas y de la exhibición de armamento militar? Esa es una responsabilidad compartida con la Municipalidad de Santa Rosa.
Junto a “Miranda!”, participó del show en el Anfiteatro, como banda soporte, un sólo artista de la provincia. Artista que fue convocado recién cuando se conoció por los medios la cifra escandalosa que se pagaría por el show central. ¿Era necesario poner a ese artista en una situación tan incómoda? ¿No es una falta de respeto pagar cifras exageradas por unos, y a otros decirle que no pidan más de 2 mil pesos? Ni hablar de los tiempos que se manejaron para organizar todo: trabajaron tan a contra reloj, que desde la misma organización aceptaron que “Miranda!” fue “lo único” que encontraron disponible. ¿Así, a las apuradas, se organiza el festejo por el Bicentenario?
Podrían tanto el secretario Ortiz como los responsables del área de Cultura y todo el gobierno pampeano, elaborar una autocrítica sincera sin necesidad de disfrazar números o desbocarse acusando al periodismo de querer sembrar “desánimo”. O será por eso (por la imposibilidad de una autocrítica) que, a esta altura, ya no extraña que la política cultural pase a engrosar para ellos el casillero de los gastos inútiles.